Tremenda corrida fuera de esta rubia

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La rubia se despertó un poquito más tarde que su novio y estaba ya cachonda de buena mañana. Se encontró con este conjunto de lencería y fue a por él, que estaba en el salón delante del portátil. Lo abrazó insinuante, le puso la polla dura a caricias, y lo arrastró hacia la cama. Le encantaba ponerlo así de cachondo, estimularlo hasta estos niveles y abrir su coñito rasurado para que se la follara intensamente, sin darle ni un momento de respiro. Pero si hay una norma en esta casa es la de no correrse dentro de ella. No le gusta que le manchen mucho el coño por dentro, así que después de haberse corrido ella le pidió como siempre que sacara la polla y la bañara con una tremenda corrida fuera.