A la morenaza Valentina Nappi se le ha olvidado el monedero y acaba follando para pagar la pizza que acaba de encargar

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Acababa de tomarse unas vacaciones en esta aburrida tarde de verano, y a Valentina Nappi no le apetecía cocinar para nada, así que se le ocurrió pedir una pizza, pero se dio cuenta demasiado tarde de que se había dejado el monedero en la oficina. Cuando llegó el pizzero, se encontró a esta morenaza con un top por el que se le salían las tetas por debajo y que estaba venga darle excusas a la hora de pagar. Al final la muy zorra recurrió a sus instintos más bajos y se restregó contra él como una gatita. La verdad es que le apetecía follarse al guapo repartidor más incluso que la propia pizza, y el muchacho enseguida se puso más caliente que el pedido… Y es que nadie puede resistirse a los encantos de este pibón cuando se te restriega así, en busca de tu polla.